¿Cuántas veces se ha
encontrado usted con que tiene que volver al concesionario
para que le den mantenimiento y hagan reparaciones a su
automóvil nuevo o para comprar partes que éste necesita aunque
los servicios le resulten más caros que en el taller de la
esquina?
Es probable que esta situación le resulte familiar a
muchos. Es que hasta ahora las compañías fabricantes de autos
se han resistido a entregar a los compradores de los vehículos
o a los talleres independientes las claves para decodificar o
tener acceso a los casi 15 sistemas de computación que regulan
la operación correcta de cada sector del motor de un auto.
El argumento de las compañías automotrices para utilizar el
sistema computarizado para el funcionamiento del vehículo
tiene que ver con la eficiencia, la rapidez y la seguridad que
éste le puede dar a un automóvil.
Usualmente, cuando se presenta algún problema en el motor
la falla sólo puede ser detectada a través de las computadoras
que manejan únicamente las empresas fabricantes que diseñaron
sus sistemas.
“Esto limita el trabajo de talleres mecánicos
independientes no afiliados a la marca automotriz”, señaló
Nancy Feig, portavoz de la Asociación de la Industria
Automotriz Posmercado (AAIA), una organización fundada por
talleres independientes de todo el país.
“Cada vez que un automóvil nuevo sufre una falla el
consumidor se ve obligado a llevar su vehículo al fabricante y
a pagar sumas extraordinarias de dinero”, señaló Feig.
Según información proporcionada por el Departamento de
Comercio, los consumidores en este país gastarán en 2004 unos
38,000 millones de dólares en reparaciones a sus
vehículos.
La AAIA acusa a los diferentes fabricantes de automóviles
de querer monopolizar la industria de reparación de autos al
no revelar a mecánicos y a centros de reparación
independientes sus planos y códigos para diagnosticar un
problema mecánico en uno de sus autos y facilitar su
reparación.
“Estas prácticas nos parecen ilegales, pues al no revelarle
los códigos a los mecánicos que operan en pequeños talleres
independientes, éstos pierden clientes e ingresos, lo que
podría llevarlos a la quiebra”, explicó Feig en entrevista con
La Opinión.
Uno de los afectados es Fidel Martínez, propietario de
Martínez O.K. Auto Repair & Discount Tire Sales, un
pequeño taller localizado en la ciudad de Long Beach,
California.
“Han sido muchas las ocasiones en las que he tenido que
mandar a un cliente a otro lugar porque no cuento con la
tecnología que se necesita para diagnosticar el problema de un
automóvil nuevo”, comentó Martínez.
La mayoría de los consumidores que no encuentran la
solución a su problema en los pequeños talleres mecánicos se
ven obligados a buscar ayuda en los concesionarios que sirven
a su marca de auto.
“Esto usualmente significa que los consumidores pagarán más
dinero por llevar su auto al concesionario y esto sólo
beneficia a las compañías fabricantes”, señaló la portavoz de
la AAIA, organización que tiene una membresía de 2,700
talleres independientes alrededor de la nación como NAPA,
Midas, AutoZone, PepBoys, entre muchos otros.
Recientemente, la Coalición para la Igualdad en la
Reparación de Autos (CARE), que agrupa a organizaciones como
la Federación de Consumidores de América y la Federación
Nacional de Negocios Independientes, entre otros, inició una
campaña para promover el proyecto de ley de derecho de
reparación por los propietarios del vehículo.
Gordon Keil, portavoz de la corporación alemana de autos
BMW, comentó que las acusaciones que la AAIA ha hecho son
totalmente falsas, pues su empresa siempre se ha comprometido
a revelar la forma e reparación de sus autos.
“Hemos establecido sitios de la internet que están
diseñados específicamente para mecánicos independientes y que
revelan planos de manufactura y forma de reparación, todo esto
es accesible a un precio muy razonable”, explicó Keil a La
Opinión.
La Opinión consultó con algunos centros Jiffy Lube,
los cuales revelaron que en ocasiones las tarifas razonables
de las que Keil habla pueden llegar a superar los 10 mil
dólares.
“Creo que esta cifra es razonable para muchos negocios,
especialmente porque podrán reparar una gran cantidad de
vehículos más rápido y eficientemente y eso atraerá más
clientes”, dijo Keil.
Aaron Lowe, vicepresidente de asuntos gubernamentales de la
AAIA, respondió que las tarifas que fabricantes como BMW
cobran son demasiado caras y limitan a muchos mecánicos
independientes.
El tema ha causado tanta controversia que el Congreso de
Estados Unidos se ha involucrado después de que cinco de sus
miembros presentaran el proyecto de Ley de Derecho de
Reparaciones que, de ser aprobado, obligaría a todos los
fabricantes de autos a revelar sus planos de tecnología y
métodos de reparación sin la necesidad de que los pequeños
negocios de mecánicos tengan que pagar una tarifa.
“Anteriormente, nosotros buscamos llegar a una solución
amigable con las corporaciones de autos. Desgraciadamente,
encontramos mucha resistencia que nos llevó a pedirle a
miembros del Congreso que propusieran una ley que obligase a
estas compañías a revelar sus métodos de reparación”, dijo
Lowe, quien añadió que de ninguna manera se pondría en riesgo
los secretos de manufactura de las compañías automotrices.
Para Martínez, la situación es frustrante porque mientras
los dos lados debaten un tipo de ley, su negocio sigue
perdiendo clientes por no contar con la tecnología necesaria
para leer los códigos de las computadoras de los vehículos de
modelos nuevos.
“Las máquinas que se requieren para diagnosticar el
problema de un auto son bastante costosas y veo muy difícil
que un pequeño negocio pueda invertir tanto dinero para
comprar la tecnología que ayude a hacer este tipo de
diagnósticos”, dijo.
Aun así, los fabricantes de autos admiten que prefieren que
sus concesionarios se encarguen de las reparaciones de los
vehículos, algo que según la AAIA resulta más costoso para el
propietario del vehículo y una competencia desleal para los
talleres independientes.
“Queremos mantener los clientes con nuestros concesionarios
porque como fabricantes conocemos mejor nuestro producto”,
dijo recientemente Tony Fujita, vicepresidente de servicio al
cliente de Lexus y Toyota, en una reciente entrevista con
USA Today.
Lowe explicó que se espera que el proyecto de la Ley del
Derecho de Reparaciones se debata muy pronto en el Congreso y
sea aprobado para proteger a los pequeños negocios.
“Mientras tanto, tenemos que defendernos de los fabricantes
de autos europeos, quienes son los que más se han opuesto a
cooperar con estos negocios”, dijo Lowe, quien añadió que
Toyota ha sido la empresa que más ha cooperado al revelar sus
planos y códigos.
Irónicamente, Martínez vivió en carne propia la impotencia
de no poder elegir el taller de su preferencia y poder
repararlo él mismo.
“Fue algo que no me gustó porque éste es mi negocio. Me he
quedado viendo porque no puedo competir con ellos [los
fabricantes de autos]”, finalizó.